viernes, 31 de octubre de 2014

Hay esperanza

Hoy cumplo 11 años...

... y me parece increíble todo lo que me ha pasado en poquito más de una década, una década que parece que me haya caído de regalo -y los regalos hay que valorarlos, disfrutarlos, aprovecharlos. 




En el verano de 2003 me llevé el susto más grande de mi vida: me diagnosticaron un cáncer de ovarios. Aún recuerdo ese instante atroz en el que, después de varias pruebas para estar completamente seguros de todo, me confirmaron que sí, que tenía un tumor maligno. Tuve que pedirle a la doctora que me dejara quedarme un ratito llorando en su consulta, porque no tenía fuerzas para levantarme y salir al mundo. Luego llegó otra experiencia aún peor, darle a mi familia una de las peores noticias que puede contarse a alguien. Y las pruebas pre-operatorias, pensando que estaba echando una carrera contra-reloj ¿y si llegábamos demasiado tarde? Al fin y al cabo, los médicos no eran nada positivos. 

El 31 de octubre de 2003 llegó y pude pasar por quirófano. A partir de ahí empezó una nueva fase en mi vida: esperar a los resultados, la quimio y sus efectos secundarios (los más visibles: la caída del pelo, los kilos de más... y los menos evidentes, pero que aún siguen notándose), la gente que se va y la que se queda, los miles de pañuelos de colores -y cuando estaba lejos de los más cercanos, los que pudieran sufrir al verme, la cabeza al aire-, los "exámenes" médicos -primero mensuales y luego cada vez más espaciados- a los que pensaba que nunca me acostumbraría... 

Pero aquí estoy, rompiendo pronósticos, once años después. Ha sido un período tremendo, de dolor, rabia, incertidumbres, miedos y angustias, de adaptación y transformaciones físicas y emocionales, incluso mentales, pero también de esfuerzos para ser más fuerte que la enfermedad y sus secuelas, de esperanzas y superaciones, primero día a día, luego semana a semana, mes a mes... Momentos en los que la lucha debía hacerse en solitario y otros en los que tenía el bálsamo, el cariño y el apoyo de la familia y los amigos que nunca fallaron, de los que estuvieron siempre al pie del cañón. 

En estos últimos 132 meses he reído, llorado, gritado, soñado, amado, abrazado, besado, leído, aprendido, cantado, bailado, andado (mucho)... he cambiado de casa y de trabajo, he descubierto una nueva pasión (la enseñanza), he seguido disfrutando de mi profesión, he viajado, he subido en helicóptero, he descubierto lugares nuevos, he vuelto a esos pequeños paraísos que me dan tanta vida, he perdido amigos pero ganado otros, he conocido a gente excepcional, he empezado el Camino de Santiago, he vivido aventuras, he probado nuevos platos y degustado nuevos vinos, he intentado disfrutar de la vida de otra forma, he abierto mi mente, he intentado ganar tiempo para mí, he tropezado, me he levantado... pero, sobre todo, he vivido y confirmado que #HayEsperanza 


A pesar de que sigo cometiendo errores (¿quién no?), continúo avanzando en esto de intentar vivir y sigo apasionándome, soñando y luchando por lo que merece la pena. 

Me queda mucho camino, pero estoy dispuesta a seguir recorriéndolo con las mismas ganas. Y, por supuesto, he decidido poner mi granito de arena para que se siga investigando y desarrollando nuevos fármacos, nuevos tratamientos, para #VencerelCancer

martes, 23 de septiembre de 2014

Samsara, Laura

Laura es una de las personas más sabias que conozco, junto a la que se aprende a afrontar la vida, rota mil veces, y a empezar otras mil de nuevo. A vivir con los sentimientos como timón. A dar sin esperar nada a cambio, a perdonar, a mantener siempre la ilusión y la confianza.

Con Laura es posible pasar noches durmiendo en el suelo para tener unas horas más de confidencias, dar paseos buscando hoteles baratos que nos permitan disfrutar unos días más en París, ir a la caza del restaurante donde degustar un nuevo plato, reírte con una hamburguesa en sillones de sky rosa, ver obras de teatro vanguardistas -o simplemente diferentes- en las que somos las únicas chicas del público, fotografiar escaparates en las noches urbanas o compartir mesas apretadas con desconocidos / nuevos conocidos en cualquier acera del mundo...

París, Bolonia, Miami, Madrid... con Laura he recorrido las principales ciudades de la moda en piel y no sé dónde nos veremos la próxima vez, qué aventura viviremos, de qué nos reiremos o con qué lloraremos.

Nos acercaron los zapatos pero nos han unido el amor por la misma ciudad; las ganas de aprender y descubrir sin importar la edad o el estado; la capacidad para buscar y disfrutar con pequeños detalles, con momentos, con situaciones; la superación de errores, fracasos, accidentes; la pasión por lo que hacemos en cada momento; la ilusión por seguir avanzando; las largas charlas...

Lo importante con Laura es que, por mucho tiempo que pase, con solo mirarnos a los ojos y abrir la boca el tiempo, la distancia, las diferencias se estrechan y volvemos a conversar como si hiciera cinco minutos desde nuestro último encuentro.

Laura me ha enseñado a levantarme, a superar los miedos, a vivir con sentimientos, a dar amor por muchas heridas que hayamos recibido, incluso a perdonar.

Hace mucho ya que el destino no nos ha permitido cruzarnos una vez más pero espero que pronto podamos disfrutar de algún momento robado al reloj para volver a escaparnos de nuevo a nuestra ciudad dorada, visitar exposiciones, hacer alguna locura y conversar como solo se puede hacer cuando hay amistad de verdad.

Samsara, Laura. 


jueves, 31 de julio de 2014

Cabezas vs corazones

A veces el día a día te va arrastrando, el tiempo se comprime (o las "tareas" se multplican) y poco a poco vas dejando de hacer muchas cosas... primero las echas de menos con frecuencia pero, poco a poco, su recuerdo se va diluyendo hasta que llega un día en el que apenas piensas en ello.
Pero, de repente, una frase te hacer recordarlas y vuelves a buscarlas y te preguntas qué te ha hecho abandonar eso que tanto te gustaba.
Y, recuerdas que tienes un lienzo en el que volcar todo lo que te bulle en la cabeza y que, habitualmente, no tienes forma de compartir (algo a lo que Stirga volverá en otro momento).
Así que vuelve al mirador de Stirga con algo que me lleva rondando varios días: ese enfrentamiento cabeza vs corazón, corazón vs cabeza, a la hora de hacer cualquier cosa.
A priori, siendo alguien que se empeña en darle vueltas a las cosas, en intentar racionalizar todo, en buscar motivos, analizar efectos, perfilar resultados... está claro que prefiero dejarme llevar por la parte más racional.
Pero, como también me apasiono con lo que hago, no puedo evitar en otras ocasiones dejar que sea el corazón -o el instinto- quien marque mis pasos.

Pero también hay momentos en los que dudo sobre cuál debe ser el motor: el corazón o la cabeza.

Y me vienen a la memoria elecciones erróneas -mías y ajenas-. Y me reafirmo en otras decisiones que volvería a tomar -o que me parecen acertadas en otros-.

Y justo entonces leo que se debe soñar con la cabeza y no con el corazón. Y ahí sí que disiento: deberíamos soñar siempre con el corazón y luego, a la hora de decidir, usar la razón -a veces-. ¿Cómo si no podríamos descubrir, atrevernos, avanzar, innovar, progresar, crecer...?.


viernes, 19 de marzo de 2010

Stirga con el Manifiesto

Stirga, desde su torre, observa el mundo y ve a menudo cómo los hombres pequeños ante el temor a lo que conocen, a la libre circulación de ideas, de pensamientos, de cultura, reaccionan con barreras y prohibiciones. A lo largo de los siglos, la historia se repite: represión a la ideas, a la libertad... y Stirga no puede callarse y por una vez, deja los post intimistas para abordar algo grave, muy grave (y toma prestada la imagen de Eneko con la que la red clama por la libertad).
Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia

lunes, 15 de marzo de 2010

Lo que se esconde tras los nubarrones

A veces, en medio de los más oscuros nubarrones, asoma un rayo de sol. Aunque puede que no lo sea realmente, sino apenas un reflejo, un sueño o una ilusión, pero parece que brilla igual.
Puede ser la solución a un problema, una buena noticia que se abre paso y atraviesa el cielo de las preocupaciones, o simple predisposición a sonreír, a ponerle al mal tiempo buena cara, a tomarse con tranquilidad las tormentas y escrutar entre la negrura en busca de cualquier cambio de tono para identificarlo como un rayo, avanzadilla de lo que pueda venir, de lo que deseas que llegue.
En realidad, no es más que esperanza, deseos sin los que sabes que es imposible que la primavera le gane la batalla al invieno. Que llueva, que llueva, no me importa, que así se alimentarán los troncos antes de florecer. Que sople el viento, para llevarse el polvo. Déjame por una vez pensar que tras la tempestad vendrán tiempos de calma. Que el gris siga dominando, que así brillará más la luz que se esconde -por tenue que sea-, ahora aún se está recargando detrás de las nubes. ¿No deseas que se encienda? ¿No ves cómo empieza a despuntar?

viernes, 19 de febrero de 2010

Los cambios

Cuando empecé en esto de la blogosfera había ya voces que decían que como todo sería algo pasajero. Y yo pensaba que no, que cómo iban a ser pasajeros los blogs... ahora, unos cuantos años después, tengo que darles algo de razón (algo, que no toda).
Y es que no son sólo las estadísticas que dicen que muchos lectores -y autores- de blogs se dedican ahora a otras cosas (sobre todo los más jóvenes). También yo he notado un gran cambio en mis hábitos. Sigo leyendo blogs, sí, pero de otro tipo. Llevo sin escribir siglos en éste, tengo medio abandonados los más profesionales, y dedico mucho más tiempo a otras cosas (sí, yo también he caído bajo el influjo de twitter).
Pero creo, más bien, que es una cuestión de prioridades, de momentos en la vida y, también de falta de tiempo fruto de la pluriactividad. Hay épocas en las que destinas más horas a disfrutar y compartir tus impresiones personales, hay otras en las que le das más cancha al aprendizaje y el intercambio profesional. Y cuantos más medios, más herramientas descubres, más quieres explorarlas y sacarles todo el jugo. Al final, las horas del día son las que son y, entre tantas opciones, tienes que seleccionar a qué las dedicas.
A veces pienso que hacemos demasiadas cosas, vamos con demasiadas prisas... otras que quiero más horas, más minutos, más segundos, que hay demasiado por explorar, experimentar y vivir y que me estoy quedando atrás: llego a un porcentaje mínimo de todo lo que quiesiera leer, escribir, escuchar, ver, probar, sentir....
Ansiedad, al final acabo con ansiedad y tengo que salir a dar un paseo, levantar la vista, mirar las nubes y dejar que el silencio me envuelva mientras intento vaciar la mente de esos pequeños mensajes que me recuerdan que tengo abandonada Stirga, que no he llamado a alguien, que debería estudiarme el libro que me bajé ayer, que me quedan mails por contestar, que hace siglos que no subo a la sierra, que ya no recuerdo cuándo fue la última vez que me tomé una copa, que de dónde voy a sacar el tiempo para ir a Mali, que debería hacer una nueva ronda de contacto con los "contacto" (valga la redundancia) de interés profesional....
Silencio, que el silencio me envuelva, que mi vista se pierda entre las nubes, que los cambios no son malos, que los buenos hábitos pueden no perderse... como prueba, hoy: pensando en cerrar esta página de forma definitiva, me he puesto a escribir de nuevo, sin pensar, sin revisar (y qué buen efecto tiene, como siempre).

viernes, 10 de julio de 2009

Vuelvo (o eso espero)

Hoy he dedicado un rato a leer algunos de mis blogs favoritos (a los que, lo reconozco, he tenido un poco abandonados últimamente) y he sentido pesar y hasta un poco de vergüenza por haber abandonado la sana costumbre de escribir aquí y visitar a diario las página personales que tanto me gustan.
Llevo un año muy centrada en esto de la web 2.0 pero en el aspecto más profesional. Sólo he escrito -y mucho- en los blogs de trabajo, en las redes sociales, en páginas sobre comunicación... He buscado documentación, he hecho cursos, he aprendido y compartido muchísimo, en todas partes menos aquí.
He dejado de lado el aspecto más íntimo de Stirga y las bitácoras que le gustan. Y me gustaría dar una vuelta de tuerca para sacar el tiempo necesario para seguir alimentando esta página en la que sólo lo personal importa y la que, a la postre, me devolvió muchas ilusiones y pasiones.
Vuelvo con ganas -y espero seguir-.

jueves, 8 de enero de 2009

La huida de las musas

Me regaña Nacho, y con razón, porque tengo desactualizado el blog.
Pero no es abandono, qué va. Si muchos días entro, selecciono la pestaña de creación de entradas, me coloco bien delante del teclado: espalda recta, mirada fija en la pantalla, dedos en sus puestos de salida y.... nada, que la inspiración me evade una y otra vez. Diez yemas acarician las teclas, las rozan y rozan y rozan ... (así se me borran las letras) pero son incapaces de presionar. Y lo mismo que los caracteres van desapareciendo de los cuadraditos de plástico, se van diluyendo en mi mente.
Podría escribir palabras, sí, pero como en un ejercicio de mecanografía, no sería más que una sucesión de vocablos sin relación entre sí, sin sentido, nada que ver con contar una historia, un sentimiento, una sensación. Sería como un manual de idiomas, lleno de frases huecas, huérfanas e inconexas. Sin corazón.
Mis musas han huido, no sé si a parajes más cálidos (aunque a mí nunca me ha molestado el frío), si a tierras lejanas, si a escondites perdidos... el caso es que me han dejado muda, desmadejada, sin fuerzas para presionar las teclas y rellenar ese lienzo blanco que tengo en la pantalla.
Pero sé que regresarán, por eso aunque me preocupa su silencio, no me angustia. Sé que volveré a actualizar este blog y a escribir muchas más cosas.
Sólo espero que Nacho y los lectores tengan un poquito de paciencia.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Subidón

Amanece un día helado, gris y pesado en Madrid. Levantarse es una tortura y mi cabeza amenaza con estallar. Casi a ciegas abro el correo y encuentro un mail de un amigo con un enlace a youtube.

Tremendo subidón, adrelina pura, rock en vena... el Boss y Fernando lograron lo que nada ni nadie había logrado en meses, hacerme salir a la calle con una sonrisa.

viernes, 10 de octubre de 2008

Duele despertar

Duele despertar y ver el cielo gris. Descubrir que no está el sol ni las estrellas. Que amanece otro día triste y vacío. Que los sueños no se han hecho realidad y que faltan tantas cosas.
Duele despertar y tener que prepararse para otra batalla estéril.
Pero qué bueno que aún puedo inventar sueños, que sigo teniendo ganas de amar y fuerzas para luchar.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Desde las nubes

Llevo bastante tiempo buscando mi brújula para reencontrar un camino olvidado. Para recuperar bromas, sorpresas, conversaciones e impulsos.
En el fondo, para reencontrar la parte de mí que más me gusta, la más divertida, alocada y espontánea, que es en realidad la más fuerte, decidida y resolutiva. La más auténtica y la única que tiene el mapa para seguir mi viaje.
Películas, canciones, libros, paseos por el campo, fotos al cielo, algún plan y un reencuentro me acercan alguna vez, me hacen creer que aún es posible encontrar esa llave y seguir adelante.
Y a veces coinciden en el tiempo algunas señales que me dan ánimos y despiertan mi optimismo.
Amigos que vienen de las nubes, ojos tristes, ternura, sol, lluvia, calor, sonrisas, sinceridad, lágrimas enjugadas y refugios... quién sabe lo que la vida quiere traernos....
(Otro día, si queréis, os traduzco la letra, hoy el francés, como siempre, me llega más. La voz de Françoise Hardy y la letra de Jean-Max Rivière, me han dejado "blandita" pero sonriente)


miércoles, 6 de agosto de 2008

Secretos regados con champagne

Hoy voy a dedicar un post, que es algo que no suelo hacer, pero algunos de mis duendes se lo merecen.
Nacho es uno de los que me escuchan con paciencia, me hacen reír, me hablan en confianza, me muestran sus dudas, miedos e ilusiones, me cuentan sus proyectos, sus esfuerzos y algunos secretos.
De los que ponen su hombro para recoger mis lágrimas, leen mis palabras, están atentos a mis locuras, me recomiendan libros y películas, muestran caminos con toda la precaución de la que es un maestro y, también, me animan a escribir y a perseguir mis sueños.
No tengo fotos de fuegos artificiales, que es lo que me gustaría poner en este momento, pero bien vale ésta, de árboles iluminados, secretos escondidos tras sus copas, y sueños de verano.
Porque me alegro tanto de oírte así, de verte así, de saberte feliz. Porque te lo mereces... lo celebraremos con cerveza, Tattinger, visitas pendientes a exposiciones, libros, películas, conciertos, horas de teléfono, caminatas de 5 minutos o más (venga, que tú puedes), comidas en una terraza en La Latina, paseos con brújula y todo lo que nos guste.
Mil besos Nachito (pd. empiezo a estudiar para el examen)

La Naturaleza habla

"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"
Víctor Hugo


Y no voy a dar una charla sobre el agujero de la capa de ozono, la inconsciencia de no cuidar nuestra casa natural, el reciclaje, los incendios.... Si ya sabéis lo que opino.
Además, la naturaleza, nos recuerda lo importante que es el paso del tiempo: cómo se necesita tiempo para modificar el curso de los ríos o la forma de las montañas.
Y que por duro y rígido que nos parezca algo, no hay nada que ese mismo tiempo no pueda curvar, modelar, modificar, redibujar... La piedra más dura es un cúmulo de capas que el paso de los siglos es capaz de retorcer, trabajándola como barro maleable hasta transformar su aspecto por dentro y por fuera.

Sólo hay que pararse a escuchar lo que nos dicen, la Naturaleza y los demás, y tomarse el tiempo que haga falta para dejarlo entrar y que haga su trabajo en cada una de las múltiples capas.

Y, sí, la foto es un corte en la roca que me he encontrado en uno de mis últimos paseos por el campo, tratando de ver y escuchar... El tiempo ha hecho su trabajo, ha cambiado, borrado y alisado, pero no ha logrado borrar la memoria.

(Capas de piedra y pizarra en la base que sujeta las ruinas de un castillo templario, pero ésa es otra historia de mis historias)

viernes, 25 de julio de 2008

Abalear, o cómo salir del atasco

Silvia veía las filas interminables de coches: delante, detrás, a un lado, a otro… miles de hormigas de metal, a ratos paralizadas, a ratos avanzando a trompicones, pero muy despacio, sin oportunidad de cambiar el rumbo. Todas las mañanas igual, atascos infinitos para llegar al trabajo. Y cada tarde, la misma cantinela para volver. Parecía que su vida no era más que una sucesión de atascos, de tiempo perdido parada, avanzando a paso lento, utilizando el doble, el triple… diez veces más tiempo del realmente necesario para llegar.

Vivía en un atasco. En realidad, pensó, no sólo se trataba de las horas encerrada en el coche: toda su vida era un atasco. Una sucesión de obstáculos, de montones de tierra en el camino, de barullos de ilusiones, de torrentes de palabras en los que la fuerza de la corriente no permitía encontrar las adecuadas… siempre esforzándose por rodear, subir, bajar, buscar en medio de la maraña. Siempre varada, sin conseguir avanzar o, al menos, hacerlo a una velocidad normal.

Perdía horas interminables comparando, dudando, revolviendo, desenredándose. Pasaban los minutos, los días, las semanas, los meses… los años, y no conseguía acercarse más a su destino. Los trabajos iban desfilando, complicados, diferentes, aburridos, estresantes, pero sin acabar de llenar, sin permitirle desarrollar todo su potencial, sin disfrutar.

Las relaciones –familia, amigos, parejas- tropezaban unos con otros, se empujaban, gritaban, apartaban, escondían, desaparecían, imponían…

Sus pensamientos y el calor del asfalto que subía inexorable desde las llantas derretidas hasta las manos crispadas sobre un volante inútil, hasta la cara de mirada perdida en un lejano horizonte lleno de multicolores insectos metálicos, acabaron produciendo en Silvia un deseo de huir en busca de aire fresco. Total, bien podía descansar media hora en el arcén, junto a esas plantas y ese oasis de césped, su coche y los demás seguirían en el mismo sitio.

Junto al camino empezó a jugar con la tierra y las ramas. Hacía montoncitos, los aplastaba, trazaba dibujos caprichosos con los dedos, sorteaba los obstáculos que iba hallando (trocitos de piedra, hierbas). El montoncito acabó convirtiéndose en un pequeño montículo que Silvia removía ajena a los cláxones, las emanaciones de los tubos de escape y gritos de los conductores. Seguía “trabajando” la tierra como si fuese la masa de un pastel (uno de sus pasiones ocultas, la de amasar, para relajarse), mientras seguía apartando todo lo que le molestaba. En un momento, sin pensarlo siquiera, agarró una de las ramas de esas resistentes plantas que flanqueaban la carretera y la utilizó para separando la arena fina de la gruesa, los “grumos” de su particular masa, hasta dejarla limpia, manejable, perfecta, como ella quería, en la que trazó nuevas rutas, ahora sí sin obstáculos, por las que pudieran pasar agua, hormigas o sueños.

Una sonrisa fue iluminando su cara y, casi al mismo tiempo, vio cómo los vehículos empezaban a despertar del letargo y a moverse. Corrió hacia el suyo y a los pocos minutos el viento movía su melena que corría por la carretera al fin despejada.

Y mientras se dirigía al final de su camino de hoy, Silvia pensaba que tenía que buscar la cribas y la escoba que le permitieran separar el trigo de la paja, apartar lo innecesario y quedarse con lo realmente importante en su vida.

Abalear: Separar del trigo, cebada, etc., después de aventados, y con escoba a propósito para ello, los granzones y la paja seca.

Abaleo: ...Escoba con la que se abalea. Nombre común a varias plantas duras y espinosas de que se hacen escobas para abalear.

Granzón: Cada uno de los pedazos gruesos de mineral que no pasan por la criba. Arena gruesa. (Pl.) nudos de la paja que quedan cuando se criba, y que suele dejar el ganado en el pesebre.

RAE

miércoles, 23 de julio de 2008

The River "of Joy" (Madrid, 17 julio 2008)

Cuando hice esa lista de cosas que nos reconcilian con la vida, esos instantes en los que somos plenamente felices, me refería a momentos como éste, cuando el sonido de una harmónica es capaz de transportarte a la estratosfera. Eso es puro gozo.

The River y 27 joyas más para guardar en la memoria.

3 horas de felicidad plena (más la expectación de antes, más los cientos minutos paladeando el recuerdo de después) gracias a uno de mis monstruos favoritos.

Cada cita es única, mágica y prácticamente perfecta.

Impaciente por que llegue la próxima.

Pletórica por haber podido estar en una más.