miércoles, 21 de noviembre de 2007

Gracias por alegrarme el día

Llevo dos días trabajando doce horas, con mucha presión, muchísima... Me he tenido que levantar a las seis de la mañana (con lo que odio madrugar!!!) y mañana y pasado van a ser más o menos igual. He sentido algún momento de pánico, de presión... Es lo que tienen algunos retos, que te dejas la vida.
Pero, a pesar de que se me caen los párpados y me pesan los dedos mil toneladas... estoy flotando. La llamada de un amigo que ha querido compartir conmigo una buena noticia me ha provocado un subidón, me ha recordado que algunas personas tienen que conseguir lo que se merecen, que las cosas pueden ir mejorando y que no hay nada mejor que tener a gente por la que preocuparte, con la que alegrarte y en la que confiar (y viceversa).
En estos momentos sólo puedo decir, yihaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!.
Aunque no vayas a ver esto, ni pueda decírtelo más de viva voz para no agobiarte, tengo que gritarlo:
Gracias por alegrarme el día.

3 comentarios:

AiR dijo...

las jornadas intensivas de trabajo bajonean al más fuerte... seguramente por eso agradecemos aún más las pequeñas buenas noticias que recolocan el (nuestro)mundo como debe estar :)



mua

Mónica dijo...

Dudo entre dos personas, pero no estoy segura. ¿Quién será ese que te alegró el día? No puedes escribir esto y dejarnos a tus lectores con la intriga del quién, el qué y el cómo. NOO.

MAP

Stirga dijo...

Ay, MAP, que te equivocas... No importa quién, ni qué, ni cómo... importan las sensaciones, importan las personas. A veces el pasado vuelve y te alegra el día. Y eso es lo que importa.

No toda mi vida pasa por el blog, lo siento...