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lunes, 1 de septiembre de 2008

Desde las nubes

Llevo bastante tiempo buscando mi brújula para reencontrar un camino olvidado. Para recuperar bromas, sorpresas, conversaciones e impulsos.
En el fondo, para reencontrar la parte de mí que más me gusta, la más divertida, alocada y espontánea, que es en realidad la más fuerte, decidida y resolutiva. La más auténtica y la única que tiene el mapa para seguir mi viaje.
Películas, canciones, libros, paseos por el campo, fotos al cielo, algún plan y un reencuentro me acercan alguna vez, me hacen creer que aún es posible encontrar esa llave y seguir adelante.
Y a veces coinciden en el tiempo algunas señales que me dan ánimos y despiertan mi optimismo.
Amigos que vienen de las nubes, ojos tristes, ternura, sol, lluvia, calor, sonrisas, sinceridad, lágrimas enjugadas y refugios... quién sabe lo que la vida quiere traernos....
(Otro día, si queréis, os traduzco la letra, hoy el francés, como siempre, me llega más. La voz de Françoise Hardy y la letra de Jean-Max Rivière, me han dejado "blandita" pero sonriente)


miércoles, 6 de agosto de 2008

La Naturaleza habla

"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha"
Víctor Hugo


Y no voy a dar una charla sobre el agujero de la capa de ozono, la inconsciencia de no cuidar nuestra casa natural, el reciclaje, los incendios.... Si ya sabéis lo que opino.
Además, la naturaleza, nos recuerda lo importante que es el paso del tiempo: cómo se necesita tiempo para modificar el curso de los ríos o la forma de las montañas.
Y que por duro y rígido que nos parezca algo, no hay nada que ese mismo tiempo no pueda curvar, modelar, modificar, redibujar... La piedra más dura es un cúmulo de capas que el paso de los siglos es capaz de retorcer, trabajándola como barro maleable hasta transformar su aspecto por dentro y por fuera.

Sólo hay que pararse a escuchar lo que nos dicen, la Naturaleza y los demás, y tomarse el tiempo que haga falta para dejarlo entrar y que haga su trabajo en cada una de las múltiples capas.

Y, sí, la foto es un corte en la roca que me he encontrado en uno de mis últimos paseos por el campo, tratando de ver y escuchar... El tiempo ha hecho su trabajo, ha cambiado, borrado y alisado, pero no ha logrado borrar la memoria.

(Capas de piedra y pizarra en la base que sujeta las ruinas de un castillo templario, pero ésa es otra historia de mis historias)

miércoles, 16 de julio de 2008

Sobrevivir es cuestión de perspectiva

Hay veces que una se siente pequeña, muy pequeñita, una micronésima parte de una molécula frente al Universo. Miras a tu alrededor y todo tiene dimensiones extraordinarias.
Avanzas con precaución esquivando a los gigantes que pasan a tu lado sin verte, con paso rápido, ajenos a tu existencia, y a punto de aplastarte con cada pisada. Aunque intentes hablarles no te oyen, el sonido de tu pequeñas cuerdas vocales no llega tan alto, o puede que estén en una longitud de onda que sus oídos no puedan captar.

Te asomas a puertas que por mucho que empujes no puedes mover ni un milímetro. Toneladas de madera, hormigon, acero, cristal que tus débiles músculos son incapaces de empujar.

Levantas la vista hacia escaleras de peldaños que son cimas inaccesibles, como los "ochomiles", imposibles de escalar -menos aún para una minúscula criatura que apenas levanta una pulgada del suelo y mucho menos es alpinista-.

Oteas un horizonte de calles kilométricas, que se prolongan hasta el infinito, sin que se adivine la meta y cuyo recorrido puede llevarte una vida. Te quedan millones y millones de tus pequeños pasos por dar, bajo un sol abrasador que en cualquier momento puede transformarte en una pequeña gota invisible para el ojo humano.

Te encoges temerosa bajo la sombra de esos colosos con nombre de paredes pero forma de barrera infranqueable que amenazan con desplomar sobre tí sus miles de toneladas.

Pero aún así, tienes que seguir caminando sobre el asfalto recalentado, esforzándote por dar pasos más largos; aprendiendo a escalar y a buscar cualquier resquicio en la roca para apoyar tus pies; forzando los músculos para intentar abrir puertas -aunque sólo sea un milímetro, total, con tu tamaño cabes por cualquier hueco pequeño-; entrenándote para esquivar las pisadas que puedan aplastarte; aprendiendo a buscar cobijo y descanso en los defectos de la calle; y alzando la vista sin miedo frente a los muros: si estiras bien el cuello, pero bien, bien... podrás ver las hojas de los árboles, no sólo los troncos, y las nubes, el azul del cielo y las estrellas.

"La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir."
Gabriel García Márquez

jueves, 28 de febrero de 2008

Ojos cerrados y corazón abierto

Morir "con los ojos cerrados y el corazón abierto", parece tan fácil, tan lógico, tan... pero en el fondo nos resulta complicado. Nos perdemos en miles de caminos llenos de obstáculos, desperdiciamos el tiempo con naderías, dándole vueltas a las cosas, pensando en qué hacer en vez de actuar, soñando en vez de vivir, lamentándonos en vez de avanzar.
¡Qué difícil resulta contestar a dos simples preguntas, a saber si has sido feliz y has hecho felices a otros; y no vemos que si aún no podemos dar una respuesta afirmativa, aún nos queda tiempo -¿qué importa un día o 30 años?- para conseguirlo.
Pero la realidad es que falta optimismo, determinación, ésa a la que se refiere lo de: "El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa". Y nos inventamos mil excusas para no seguir por la senda más fácil, más lógica. Nos perdemos por los vericuetos del miedo, los temores, las "obligaciones", las opiniones...
Y es curioso, pero me llega esto cuando estoy recuperando fuerzas, pensando en que yo también tenía una pseudo lista del cubo, de cosas a hacer, en las que ya he hecho (un concierto del Boss y alguna más) en las que me quedan (viajar a Canadá y al Polo, bañarme con delfines...) en las que quiero ponerme a corto plazo (aprender a nadar y bucear) y en las que ya difícilmente podrán ser, el tiempo no perdona y algunas prioridades y circunstancias, además de mis decisiones y dudas, hacen que igual sea ya demasiado tarde. He de reconocer que soy de las que tropiezo con excusas para aún demasiadas cosas y estoy lejos todavía -pero en camino- de poder morir con el corazón abierto... aunque lo de los ojos cerrados, no sé, quisiera manterlos abiertos para seguir viendo montañas, nieve, cielo, estrellas y, sobre todo, mis queridos árboles.

martes, 25 de diciembre de 2007

Serenidad

"Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena."

Ingmar Bergman
Es lo que merece la pena del paso del tiempo. Que el cansancio se compensa con la experiencia, para analizar, escoger, guardar lo que importa... Estos días me siento más cansada, más vieja... pero curiosamente más serena. Y, en algunas cosas, cada vez tengo más claro lo que quiero. Sólo me falta saber cómo hacer exactamente para conseguirlo, sobre todo cuando depende no sólo de mí.
Espero que la serenidad siga a mi lado en las empinadas cuestas que se avecinan para el nuevo año.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Las locuras...

"Las locuras que más se lamentan en la vida de un hombre son las que no se cometieron cuando se tuvo la oportunidad."

Helen Rowland

Me vuelve la eterna duda de si dejarme llevar por las ganas, por el corazón, de seguir mis impulsos... o de aplicar un poco de contención, de calma. De permitir que sea la razón quien tome las riendas.

¿Merece la pena arrepentirse de no haber hecho algo que nos moríamos por hacer?. ¿De no saber qué hubiera pasado si nos hubiésemos atrevido?. ¿Es mejor quedarse con la mitad antes que arriesgarse a perderlo todo?.
Permanecer en la orilla, disfrutando de las vistas, dejando que sólo nos mojen las olas que rompen a nuestros pies. O arriesgarse a perderse o ahogarse en mitad del océano?.
La vida es una duda continua, un sinfín de caminos que hay que ir escogiendo. Y mi eterna búsqueda de equilibrio me hace pensar, dudar y repensar tanto los pasos...

lunes, 5 de noviembre de 2007

Tan poco, tan lejos...


Lo que conoces
es tan poco
lo que conoces
de mí
lo que conoces
son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza.
Pero no sabes
nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco
de ti
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco
es la tristeza
de tu casa vista de afuera
son los postigos
de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas.
Pero no llamo.

Mario Benedetti

Aunque no es éste precisamente un momento de excesiva tristeza en mi vida... sí tengo cierto poso que se explica al reconocer toda la verdad de unos versos que tan bien nos muestran la distancia que nos separa de muchas personas. Cómo a pesar de miles de palabras, ni decimos, ni oímos, ni mostramos, ni vemos, todo lo que hay detrás del postigo. Y estamos tan lejos, y me conoces tan poco, y te conozco tan poco en el fondo y, lo que es peor... callamos y no nos atrevemos a asomarnos del todo para ver al que está en la otra orilla, tan cerca, tan lejos... Y eso deja un hueco en el alma.

lunes, 29 de octubre de 2007

Palabras perdidas

"Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde"

André Gide

¿Muchas?, muchísimas. He perdido la cuenta de las frases no pronunciadas, por no ser capaz, por no reaccionar, por no atreverme... y sobre todo por no encontrar las palabras adecuadas (también por eso tantas otras veces he dicho lo que no debía, lo que no sentía).
Es curioso que una persona que adore tanto las letras, que viva de jugar con el lenguaje, que dedique tanto tiempo a beber de los libros, sea en ocasiones tan incapaz de hallar y pronunciar los vocablos correctos.
Aunque sepa que las palabras son como perlas cultivadas, perfectas, que se combinan al engarzarse para formar el collar del pensamiento. A veces mis ojos se quedan ciegos y no encuentran la siguiente perla, o mis manos torpes las dejan caer...
Esa distancia que separa la razón del corazón, me congela a veces el sentido del habla, me deja muda, paralizada, desmemoriada o confundida. Balbuceo, confundo los vocablos que el alma me apunta, me callo, me equivoco... y sólo cuando pasan las horas o los días, vienen a mi mente, a mi garganta, las palabras perfectas. Repica el eco de esas palabras no usadas al caer en el suelo desierto de mi cabeza aturdida.
Y repaso mil y una vez lo que debería haber dicho, mi cabeza resuena con los vocablos no pronunciados, grito en silencio o, como mucho, cojo una pluma para trasladar al papel lo que mi boca no supo pronunciar.
Sólo que, muchas veces, es demasiado tarde y únicamente queda la opción de esforzarse por dominarse a una misma para la próxima vez ser capaz de decir lo que una tiene que decir cuando debe hacerlo.

lunes, 15 de octubre de 2007

Para mis duendes...

Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales;
que con solo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas;
que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda, después, como si nada.
Y uno se va de novio por la vida
desterrando la muerte solitaria
pues sabe que, a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.

Hamlet Lima Quitana
Berenice me ha prestado estos versos que definen mucho mejor que yo a mis duendes, a todos los que hacen mi vida un poco más feliz, un poco más plena, sólo por existir y haberse cruzado conmigo... A los que me hacen sonreír, a los que me dejan llorar, a los que tienen paciencia, a los que me hacen querer, a los que me dejan poder... en definitiva a los que se han asomado a mi vida y representan la luz detrás de las nubes... No siempre los veo, no siempre los escucho, pero sé que están, menos mal que están, qué suerte que estén!!!

miércoles, 3 de octubre de 2007

El lugar en la historia

Mi padre me explicó una vez que hay tres clases de hombres: los que cuentan su historia, los que no la cuentan, y los que no la tienen.

Lo que no me dijo (y descubriría yo solita unos años más tarde) es que también hay tres clases de mujeres: las que actúan en esa historia, las que presencian la escena de lejos, y aquellas que escuchan a los hombres narrarles historias en las que siempre aparecen otras.

Tomo prestada una explicación que me permite entender tantas cosas. Y ahora, habrá que cambiar de lugar en la historia. Me encanta el cine, y el teatro, y los libros... disfruto viendo, escuchando, soñando... pero aún recuerdo cómo hace siglos vibraba al subir al escenario... Quiero volver a ser protagonista, de mi vida, de la vida.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Ahí sigues tú

Limpia esos ojos de tristeza y dales la luz, la luz del futuro, de la vida y de la esperanza.

No te recojas, no te cobijes, sal alguna noche a la ventana y grítale al embrujo de la oscuridad que ahí estás tú; con tus penas y con tus triunfos, con tu mirada clavada en un tiempo que no existe y con esa tu sonrisa gris azul.

Ahí sigues tú y ahí seguirás, porque no queda nada más y porque no hay nada más.

La vida se disfraza de pasado, el amigo se para en el recuerdo y, en el fondo, en tu fondo, sólo te quedas tú.

Esbózate un nuevo sentir y disfruta del calor que llevas dentro.

Manuel M.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Confiar

Confiar, según la RAE:

"Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa".

Pues eso, nada más y nada menos... así lo entiendo, así lo vivo. Muchas veces me he equivocado, algunas he decidido no volver a practicarlo, y una pocas me han demostrado que merecía la pena.

Lástima que se me de tan mal transmitirlo. Mi confianza es ciega, aunque mis embarulladas palabras muestren a quién menos se lo merece, en el momento más inoportuno, otra cosa.

Y en alguna ocasión, también, me han hecho el inmenso regalo de confiar en mí. Y mi cabecita loca, mis dudas, mis miedos y mis malas experiencias no siempre me han permitido disfrutarlo como se merecía ni, peor aún, reconocerlo.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Felicidad

"La felicidad siempre viaja de incógnito. Sólo después que ha pasado, sabemos de ella"

lunes, 13 de agosto de 2007

Conocerme...

"Conócete. Acéptate. Supérate"
San Agustín de Hipona

A la primera le he dedicado muchas horas, y me han cundido. La tercera... en ello estoy, es mi esfuerzo diario. Pero la segunda... uf!!!, la segunda es muy difícil, es de esas metas que estás segura de no poder alcanzar. Casi un imposible... vamos, que es más fácil lograr que ... en fin, que...

viernes, 3 de agosto de 2007

Errores

"Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía"

Maurice Maeterlink

viernes, 13 de julio de 2007

Búsquedas

"La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón"
George Sand

martes, 10 de julio de 2007

Sabiduría

"La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen."

William Faulkner