Mostrando entradas con la etiqueta Mis duendes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mis duendes. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de septiembre de 2014

Samsara, Laura

Laura es una de las personas más sabias que conozco, junto a la que se aprende a afrontar la vida, rota mil veces, y a empezar otras mil de nuevo. A vivir con los sentimientos como timón. A dar sin esperar nada a cambio, a perdonar, a mantener siempre la ilusión y la confianza.

Con Laura es posible pasar noches durmiendo en el suelo para tener unas horas más de confidencias, dar paseos buscando hoteles baratos que nos permitan disfrutar unos días más en París, ir a la caza del restaurante donde degustar un nuevo plato, reírte con una hamburguesa en sillones de sky rosa, ver obras de teatro vanguardistas -o simplemente diferentes- en las que somos las únicas chicas del público, fotografiar escaparates en las noches urbanas o compartir mesas apretadas con desconocidos / nuevos conocidos en cualquier acera del mundo...

París, Bolonia, Miami, Madrid... con Laura he recorrido las principales ciudades de la moda en piel y no sé dónde nos veremos la próxima vez, qué aventura viviremos, de qué nos reiremos o con qué lloraremos.

Nos acercaron los zapatos pero nos han unido el amor por la misma ciudad; las ganas de aprender y descubrir sin importar la edad o el estado; la capacidad para buscar y disfrutar con pequeños detalles, con momentos, con situaciones; la superación de errores, fracasos, accidentes; la pasión por lo que hacemos en cada momento; la ilusión por seguir avanzando; las largas charlas...

Lo importante con Laura es que, por mucho tiempo que pase, con solo mirarnos a los ojos y abrir la boca el tiempo, la distancia, las diferencias se estrechan y volvemos a conversar como si hiciera cinco minutos desde nuestro último encuentro.

Laura me ha enseñado a levantarme, a superar los miedos, a vivir con sentimientos, a dar amor por muchas heridas que hayamos recibido, incluso a perdonar.

Hace mucho ya que el destino no nos ha permitido cruzarnos una vez más pero espero que pronto podamos disfrutar de algún momento robado al reloj para volver a escaparnos de nuevo a nuestra ciudad dorada, visitar exposiciones, hacer alguna locura y conversar como solo se puede hacer cuando hay amistad de verdad.

Samsara, Laura. 


lunes, 1 de septiembre de 2008

Desde las nubes

Llevo bastante tiempo buscando mi brújula para reencontrar un camino olvidado. Para recuperar bromas, sorpresas, conversaciones e impulsos.
En el fondo, para reencontrar la parte de mí que más me gusta, la más divertida, alocada y espontánea, que es en realidad la más fuerte, decidida y resolutiva. La más auténtica y la única que tiene el mapa para seguir mi viaje.
Películas, canciones, libros, paseos por el campo, fotos al cielo, algún plan y un reencuentro me acercan alguna vez, me hacen creer que aún es posible encontrar esa llave y seguir adelante.
Y a veces coinciden en el tiempo algunas señales que me dan ánimos y despiertan mi optimismo.
Amigos que vienen de las nubes, ojos tristes, ternura, sol, lluvia, calor, sonrisas, sinceridad, lágrimas enjugadas y refugios... quién sabe lo que la vida quiere traernos....
(Otro día, si queréis, os traduzco la letra, hoy el francés, como siempre, me llega más. La voz de Françoise Hardy y la letra de Jean-Max Rivière, me han dejado "blandita" pero sonriente)


miércoles, 6 de agosto de 2008

Secretos regados con champagne

Hoy voy a dedicar un post, que es algo que no suelo hacer, pero algunos de mis duendes se lo merecen.
Nacho es uno de los que me escuchan con paciencia, me hacen reír, me hablan en confianza, me muestran sus dudas, miedos e ilusiones, me cuentan sus proyectos, sus esfuerzos y algunos secretos.
De los que ponen su hombro para recoger mis lágrimas, leen mis palabras, están atentos a mis locuras, me recomiendan libros y películas, muestran caminos con toda la precaución de la que es un maestro y, también, me animan a escribir y a perseguir mis sueños.
No tengo fotos de fuegos artificiales, que es lo que me gustaría poner en este momento, pero bien vale ésta, de árboles iluminados, secretos escondidos tras sus copas, y sueños de verano.
Porque me alegro tanto de oírte así, de verte así, de saberte feliz. Porque te lo mereces... lo celebraremos con cerveza, Tattinger, visitas pendientes a exposiciones, libros, películas, conciertos, horas de teléfono, caminatas de 5 minutos o más (venga, que tú puedes), comidas en una terraza en La Latina, paseos con brújula y todo lo que nos guste.
Mil besos Nachito (pd. empiezo a estudiar para el examen)

miércoles, 23 de julio de 2008

The River "of Joy" (Madrid, 17 julio 2008)

Cuando hice esa lista de cosas que nos reconcilian con la vida, esos instantes en los que somos plenamente felices, me refería a momentos como éste, cuando el sonido de una harmónica es capaz de transportarte a la estratosfera. Eso es puro gozo.

The River y 27 joyas más para guardar en la memoria.

3 horas de felicidad plena (más la expectación de antes, más los cientos minutos paladeando el recuerdo de después) gracias a uno de mis monstruos favoritos.

Cada cita es única, mágica y prácticamente perfecta.

Impaciente por que llegue la próxima.

Pletórica por haber podido estar en una más.

martes, 15 de abril de 2008

Felicidad pura

Varios medios han publicado estos días que el cerebro humano no está "diseñado" para ser feliz. ¡Qué descubrimiento! ¿Eso quiere decir que no es que yo no sea capaz de lograrlo? ¿Que no tengo que preocuparme más?... Interesante... Sin embargo, hoy he tenido ganas y motivos para escribir de nuevo después de mucho tiempo.
Mi amigo Nacho me ha enviado un e-mail con un enlace a uno de esos juegos tontos que pueden convertirse en adictivos (lo siento, éste no me ha gustado) y me ha hecho recordar otro juego bobo que nos provocó hace mil años un ataque de risa impresionante (lagrimones incontenibles, carcajadas insilenciables... era mirarnos los tres y volver a estallar), un momento de felicidad plena e incomprensible.
Y, como un hilo, he ido recordando otros instantes así, de pura felicidad en situaciones que pueden parecer banales pero que, por un cúmulo de circunstancias (la compañía, el lugar, los sonidos, los olores, la luz....) se unieron para convertirse en pequeños diamantes, perfectos, congelados en el tiempo, inolvidables.
Recuerdo una sobremesa en una terraza bañada por el tibio sol de Semana Santa; una vuelta a casa en coche, por la noche, cantando y riendo como si hubiésemos descubierto el mundo en una isla tranquila; un paseo en tranvía con la adrenalina bombeando mis venas mientras borraba el pasado; una puesta de sol inesperada frente al océano; un descanso imprevisto en una "playa" urbana escondida; un paseo tranquilo en una tarde fría; una tumbona desde la que lo único que hay que hacer es dejar pasar el tiempo y observar esa cubierta de nubes, ramas y estrellas; un alto en el camino en un parque dominical; una conversación inesperada; unos fuegos artificiales; una lluvia sin paraguas... Con un único nexo común: por un tiempo fui tan feliz que me dejé llevar para disfrutar sin complejos, sin miedos, concentrada únicamente en la plenitud del instante.
Y resulta que todos atesoramos pequeños momentos de felicidad, extrema, limpia, auténtica... instantes mágicos que vamos acumulando porque, tal vez, la felicidad no sea un estado permanente, sino una sucesión de pequeños estallidos inesperados que van llenando y enriqueciendo nuestra vida.
Puede que para eso es para lo que no estamos preparados, para ver que no hay que buscar la felicidad absoluta (que probablemente no sólo no exista, sino que sería aburrida y, por tanto, imperfecta) que lo hay que hacer es disfrutar, recordar y valorar esos pequeños momentos.

lunes, 25 de febrero de 2008

Vueloooooooooooooooo

He llorado, pero de nervios y alegría, incapaz de mostrar mi felicidad a través de carcajadas. Pero ahí estaba.

Gracias y mil besos a los que han compartido hoy mi alegría, ¡qué mejor que compartir estas noticias con vosotros! Y gracias, en general, a los que os preocupáis por mí, incluso a pesar de mis neuras.

miércoles, 23 de enero de 2008

Tic Tac de ilusiones

Tengo dos nuditos en el alma que, poco a poco, empiezan a desliarse. Ilusiones que se asoman tras la ventana, que muestran su contorno hasta ahora oculto por la escarcha que comienza a derretirse.
Mi corazón ha cambiado el ritmo de sus latidos, tic-tac, tic-tac, suena ahora, porque el tiempo pasa y eso sólo supone dar pasos hacia esas ilusiones.
Coger un avión, subir una montaña, echar una carrera, dar un salto... minucias que estoy dispuesta a acometer.
Tic-tac, tic-tac, a veces el tiempo acaba por pasar y el momento por llegar. Bastaba con mantener la ilusión, con no rendirse y, también, con dejar de lado angustias, nervios y otras preocupaciones. Con centrarse en tres o cuatro cosas importantes y no desesperarse por lo que aún no ha llegado. A veces, si lo deseas lo suficiente, si no te aceleras por intentar asirlo antes de su hora, si no te hundes porque no lo alcanzas, si eres paciente... acabas lográndolo.
Dos nuditos en el alma pendientes de deshacerse. Cerca y lejos los dos, en el tiempo o en el espacio, en el espacio y en el tiempo. Tic-tac, que se acercan al ritmo de la aguja. Uno ya mismo... otro... sigo esperando que sea su momento, pero hoy creo que llegará, antes o después, tic-tac, tic-tac, si dejo avanzar el tiempo a su paso.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Gracias por alegrarme el día

Llevo dos días trabajando doce horas, con mucha presión, muchísima... Me he tenido que levantar a las seis de la mañana (con lo que odio madrugar!!!) y mañana y pasado van a ser más o menos igual. He sentido algún momento de pánico, de presión... Es lo que tienen algunos retos, que te dejas la vida.
Pero, a pesar de que se me caen los párpados y me pesan los dedos mil toneladas... estoy flotando. La llamada de un amigo que ha querido compartir conmigo una buena noticia me ha provocado un subidón, me ha recordado que algunas personas tienen que conseguir lo que se merecen, que las cosas pueden ir mejorando y que no hay nada mejor que tener a gente por la que preocuparte, con la que alegrarte y en la que confiar (y viceversa).
En estos momentos sólo puedo decir, yihaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!.
Aunque no vayas a ver esto, ni pueda decírtelo más de viva voz para no agobiarte, tengo que gritarlo:
Gracias por alegrarme el día.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Tan poco, tan lejos...


Lo que conoces
es tan poco
lo que conoces
de mí
lo que conoces
son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza.
Pero no sabes
nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco
de ti
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco
es la tristeza
de tu casa vista de afuera
son los postigos
de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas.
Pero no llamo.

Mario Benedetti

Aunque no es éste precisamente un momento de excesiva tristeza en mi vida... sí tengo cierto poso que se explica al reconocer toda la verdad de unos versos que tan bien nos muestran la distancia que nos separa de muchas personas. Cómo a pesar de miles de palabras, ni decimos, ni oímos, ni mostramos, ni vemos, todo lo que hay detrás del postigo. Y estamos tan lejos, y me conoces tan poco, y te conozco tan poco en el fondo y, lo que es peor... callamos y no nos atrevemos a asomarnos del todo para ver al que está en la otra orilla, tan cerca, tan lejos... Y eso deja un hueco en el alma.

lunes, 15 de octubre de 2007

Para mis duendes...

Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales;
que con solo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas;
que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda, después, como si nada.
Y uno se va de novio por la vida
desterrando la muerte solitaria
pues sabe que, a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.

Hamlet Lima Quitana
Berenice me ha prestado estos versos que definen mucho mejor que yo a mis duendes, a todos los que hacen mi vida un poco más feliz, un poco más plena, sólo por existir y haberse cruzado conmigo... A los que me hacen sonreír, a los que me dejan llorar, a los que tienen paciencia, a los que me hacen querer, a los que me dejan poder... en definitiva a los que se han asomado a mi vida y representan la luz detrás de las nubes... No siempre los veo, no siempre los escucho, pero sé que están, menos mal que están, qué suerte que estén!!!

sábado, 15 de septiembre de 2007

Namarie

lunes, 10 de septiembre de 2007

Ahí sigues tú

Limpia esos ojos de tristeza y dales la luz, la luz del futuro, de la vida y de la esperanza.

No te recojas, no te cobijes, sal alguna noche a la ventana y grítale al embrujo de la oscuridad que ahí estás tú; con tus penas y con tus triunfos, con tu mirada clavada en un tiempo que no existe y con esa tu sonrisa gris azul.

Ahí sigues tú y ahí seguirás, porque no queda nada más y porque no hay nada más.

La vida se disfraza de pasado, el amigo se para en el recuerdo y, en el fondo, en tu fondo, sólo te quedas tú.

Esbózate un nuevo sentir y disfruta del calor que llevas dentro.

Manuel M.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Confiar

Confiar, según la RAE:

"Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa".

Pues eso, nada más y nada menos... así lo entiendo, así lo vivo. Muchas veces me he equivocado, algunas he decidido no volver a practicarlo, y una pocas me han demostrado que merecía la pena.

Lástima que se me de tan mal transmitirlo. Mi confianza es ciega, aunque mis embarulladas palabras muestren a quién menos se lo merece, en el momento más inoportuno, otra cosa.

Y en alguna ocasión, también, me han hecho el inmenso regalo de confiar en mí. Y mi cabecita loca, mis dudas, mis miedos y mis malas experiencias no siempre me han permitido disfrutarlo como se merecía ni, peor aún, reconocerlo.

domingo, 2 de septiembre de 2007

No me importaría...

"No me importaría contar cada gota de lluvia si tu estuvieras conmigo debajo del paraguas"... la verdad es que ni uso paraguas ni estás cerca..., pero estas palabras de Paco Bello (no recuerdo a través de quién llegué ahí, sorry) me han hecho ponerme a reflexionar en todo -insensato o no- lo que estaríamos dispuestos a hacer por la gente que nos importa, desde contar las gotas del mar a cruzar el mundo, aprender a volar o renunciar a lo que hasta ese momento nos ha parecido básico y, lo mejor, es que no lo vivimos como un esfuerzo... "no me importaría morir así".

Es tan fácil regalar nuestros detalles, nuestro tiempo, nuestras locuras... a quiénes queremos (hoy no me pararé a analizar en qué medida también eso tiene su precio y puede ser malo tanto).

Esta noche prefiero pensar en todo lo que no me importaría...

Y, sobre todo, no me importaría... volverte a ver.

lunes, 23 de julio de 2007

17 años

Han pasado 17 años, y parece que fue ayer. Todavía me pasa que cojo el periódico y quiero salir corriendo para comentar alguna noticia de las que nos interesaban a los dos. Todavía siento la angustia y la impotencia de no poder hacer nada, la ilusión de que era todo un mal sueño del que me iba a despertar en cualquier momento.

Y han pasado 17 años. Y se ha perdido tantas cosas. Malos ratos, buenos ratos... A Mamá poniéndose la coraza y sacando todo adelante. A JM haciéndose hombre. A todo desmoronándose. A los tres intentando recoger los cachitos para recomponer algo....

Y yo no he cumplido la mayor parte de mis sueños, ni de los suyos. Pero sí he hecho algunas cosas. Sigo estudiando, porque no sé hacer otra cosa que intentar aprender algo más. Pero continúo sin lograr ser la primera de la clase. Lo siento. Y trabajando, porque aprendí hace 17 años que era un refugio. Pero no es el gran trabajo con el que soñaba. Y he viajado, sí, pero no de guerra en guerra. ¡Si no he podido con mis pequeñas guerras de todos los días!.

Y he enfadado a mucha gente, porque sigo teniendo ese carácter que me decía que me iba dejar sola. Aunque creo que algunas personas sí me han querido. Y he intentado mantener un ambiente de familia... pero al final me he rendido, sin los dos pilares principales... ha sido imposible.

Y sobrevivido a la misma mierda que debo llevar en los genes, pero ha sido duro. Y se me está olvidando reír y cantar. Y casi no recuerdo cómo dar besos y abrazos. Y he conseguido tener mi casa. Pero me falta a quién enseñársela. Y sigo llorando a menudo, y sin saber cómo retener las lágrimas.

Y, sobre todo, me sigue faltando tanto. Sigo echándole de menos todos los días. Y sé que no estaría precisamente encantado conmigo. Pero tampoco excesivamente defraudado. Eso espero. Y sigo pidiéndole ayuda, y consejo y apoyo y... tanto... daría tanto porque siguiera aquí. Sigue pareciéndome tan injusto, sigo tan enfadada, tan confundida porque las cosas no deberían ser así.

jueves, 12 de julio de 2007

A.R.

Para hablar de tí, hablar contigo... no sé por dónde empezar. Me has dado tanto. Me sigues dando tanto desde la distancia. Estás tan lejos y tan cerca. Te conozco tanto y tan poco a la vez.

Por tí he llegado aquí, con todo lo bueno y lo malo, pero aquí estoy. Me has dado sobre todo fuerza, toda tu fuerza. Coraje para luchar contra todo lo que hiciera falta. Escudos para protegerme. Rabia para defenderme. Ternura para cuidar a los míos. Amor para compartir. Memoria para honrar. Indulgencia para perdonar (aunque aquí me falta mucho camino por andar). Justicia para respetar.

Y ahora que te redescubro, me has dado esperanza. Siento tu apoyo, tu fuerza, tu aliento guiándome. Mi pequeño duende verde y menudo. Me arrepiento de haber querido renunciar a algunas de las cosas que me has dado. Voy entendiendo los esfuerzos por darme fe, por hacerme ver que aún hay mucho que merece la pena, mucho que luchar, que ganar.

Me acerco a tí y siento tu dolor y quisiera enjugar tus lágrimas, curar tus heridas, ahuyentar tus miedos, borrar tus penas. No quiero hurgar en tus secretos. Respeto tu historia, tus misterios, tu vida. Sólo quiero que sepas que te guardo en mi corazón. Que deseo que puedas sentir orgullo por esta tonta que necesita merecerte, aunque siga mi propia senda. Que continúo necesitando tu fuerza. Contigo a mi lado podré reconciliarme conmigo, con mi vida, y luchar cada día. Prometo no rendirme.

viernes, 29 de junio de 2007

Jorge

Algunas personas nos hacen felices por el mero hecho de haberse cruzado en nuestras caminos. A pesar de mis continuos lamentos, yo también tengo en mi vida a algunos seres que me ayudan a sobrevivir. Alguno se asomará por aquí de vez en cuando. Como Jorge.

Con su eterno buen humor, su sonrisa siempre lista, Jorge es el bálsamo que cada viernes me permite terminar la semana. Ansiosos, buscamos la luna, esperamos a que salga y, aunque yo me despiste, ahí está Jorge para mostrármela nada más asoma su brillo en el cielo de Madrid.

Jorge me recuerda que no podemos ser impacientes, ni avariciosos, que lo que realmente merece la pena se concentra en unas pocas cosas: en ser, en estar, en un abrazo, en una caricia, en un beso (aunque, travieso, me los niega, sabe que algunas tardes nada anhelo más que un ratito con él y un beso suyo), en unas cañas con los amigos, en una pausa, en una risa...

Jorge me demuestra que la perfección no es importante. Que más allá de las reglas del convencionalismo, de la razón, de lo que la sociedad considera "normal", lo que de verdad debemos buscar y querer es la pureza, cuánto nos enriquece una persona o una situación. Comprobar cada día el trabajo hecho, el camino recorrido... sin importar cuánto pueda faltar para llegar a la meta, ni siquiera si vamos a alcanzarla.

Viernes tarde, las 8... acelero el paso, tengo que llegar a tiempo, porque sé que falta poco para mi ración semanal de paz. Jorge, te cojo en mis brazos, acaricio tu cabeza, rozas mi mejilla, sonríes y.... la luz penetra en las tinieblas, el cansancio se matiza, la tristeza se diluye... todo cambia de color y dan comienzo unos momentos que no cambio por nada.

Por eso, porque Jorge es como es, tan especial, tan personal... se ha hecho un hueco en mi corazón, en mi vida...

Jorge, mi niño, mi debilidad.