París, Bolonia, Miami, Madrid... con Laura he recorrido las principales ciudades de la moda en piel y no sé dónde nos veremos la próxima vez, qué aventura viviremos, de qué nos reiremos o con qué lloraremos.
Nos acercaron los zapatos pero nos han unido el amor por la misma ciudad; las ganas de aprender y descubrir sin importar la edad o el estado; la capacidad para buscar y disfrutar con pequeños detalles, con momentos, con situaciones; la superación de errores, fracasos, accidentes; la pasión por lo que hacemos en cada momento; la ilusión por seguir avanzando; las largas charlas...
Lo importante con Laura es que, por mucho tiempo que pase, con solo mirarnos a los ojos y abrir la boca el tiempo, la distancia, las diferencias se estrechan y volvemos a conversar como si hiciera cinco minutos desde nuestro último encuentro.
Laura me ha enseñado a levantarme, a superar los miedos, a vivir con sentimientos, a dar amor por muchas heridas que hayamos recibido, incluso a perdonar.
Hace mucho ya que el destino no nos ha permitido cruzarnos una vez más pero espero que pronto podamos disfrutar de algún momento robado al reloj para volver a escaparnos de nuevo a nuestra ciudad dorada, visitar exposiciones, hacer alguna locura y conversar como solo se puede hacer cuando hay amistad de verdad.
Samsara, Laura.





